Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 25 de agosto de 2013

Relatos neuróticos

 Quiero compartir con vosotr@s los buenos ratos que me ha hecho pasar el que para mí ha sido el libro del verano "Relatos Neuróticos" cuya autora es nuestra compañera de fondo de libros Mercedes Santos.

El libro tiene una buena introducción de lo que es el eneagrama, para luego ilustrar cada tipo de carácter de ese eneagrama con un cuento y una explicación-moraleja que invita a la reflexión...Su lectura, me ha llevado a plantearme ¿Soy orgullosa, perezosa, perfeccionista o golosa? Creo por otro lado que no es un libro para leer de un tirón, sino para distraerse pensando sobre uno mismo y los de alrededor. Buscar ejemplos de carácter y encontrarlos en amigos o familiares, ha sido para mí un juego muy entretenido.

He de reconocer que unos cuentos me han parecido mucho más interesantes que otros, pero con todos he podido divagar (a la lectura se añaden percepciones tremendamente subjetivas) y eso para mí ha sido una gran diversión.

Se puede descargar de forma gratuita en bubok

domingo, 18 de agosto de 2013

Clases de latín en Valladolid

Valladolid está definitivamente ligada al género negro desde que César Pérez Gellida abandonó su trabajo de publicista y escribió Memento mori.

Nadie podrá mirar ya a la ciudad con los mismos ojos después de leer esta trepidante novela que atrapa desde el principio y que no te deja respirar hasta la última página. 

De la novela oímos hablar a su autor en la pasada edición de la feria del libro de Valencia y ya Alicia Giménez Bartlett nos avisó de que estábamos ante una novela diferente, que deja sin aliento al lector y que engancha desde el primer momento.

Y es que, es muy sorprendente que con los ingredientes que ha empleado César, sea capaz de cocinar algo tan innovador: escenarios en Valladolid, empleo del latín a diestro y siniestro, banda sonora protagonizadísima por Enrique Bunbury...y os puedo asegurar, que sea cual sea la combinación que os dé esto en vuestro cerebro, no se parecerá ni por asomo a la trama del libro (que no hace falta que adelante por que ya os han dado bastantes pistas los dos enlaces del principio).

La primera parte de esta trilogía continuará con Dias irae que para aquellos que tengáis como yo oxidado el latín quiere decir días de ira y que después de leer Mememto mori, tengo muchísimas ganas de leer.

El calor con la lectura, se pasa mejor.

Nos seguimos leyendo.

viernes, 9 de agosto de 2013

Para el calor nada mejor que el Infierno

Si hace unos días hablabamos de La ridícula idea de no volver a verte , de Rosa Montero, hoy me he propuesto enfrentar de nuevo presente y pasado para hablar de otro de los libros más vendidos del verano: Inferno, de Dan Brown que se mantiene muy vivíto, aunque a la sombra de La verdad sobre el caso Harry Quebert con el que es realmente difícil no toparse en cualquier librería estos días.

Brown, fiel un estilo que ya popularizó en el Código Da Vinci, escribe una novela en la que pasa de todo a una velocidad de vértigo y donde se sirve una vez más de Robert Langdon para embarcarse en una aventura que tiene como protagonistas nada menos que a Dante Alighieri y a su Divina Comedia.

Una vez más, este profesor de Harvard, se ve envuelto de forma accidental y completamente involuntaria en una montaña rusa que salta de avión en avión por medio mundo. Langdon está condenado a dar muy pocas clases universitarias, a ser un juguete del destino empeñado en convertirlo en el James Bond en versión "intelectual" y a ser el único experto en el mundo capaz de desentrañar los misterios urdidos por los psicópatas mejor posicionados en cualquier ámbito del poder del mundo.

A Brown, la fórmula le sigue funcionando  tanto como la canción del verano a Gerorgi Dann. Vende y arrasa en medio mundo a un público ávido de novelas de aventuras mezcla de documental del canal historia y de películas a lo Misión Imposible. Y en verano, todavía más.

Pero lo que desata toda esta trama, la excusa para volver a contar lo ya contado, es la Divina Comedia. Imprescindible leerla (o si lo preferís, escucharla) esta obra es de una maestría que no admite ningún tipo de discusión. Capaz de fascinar y horrorizar a partes iguales, Dante dibuja un infierno terrorífico en el que moran personajes reales de la época, un purgatorio y finalmente un paraíso por el que el propio autor transita en un viaje guiado por Virgilio y en pos de su adorada Beatriz.

Si la lectura del último libro de Brown desata el interés por descubrir o reencontrarse con una obra como la Divina Comedia, bienvenido sea.

Nos seguimos leyendo.

martes, 6 de agosto de 2013

El Dialelo de Harry Quebert


Del pintor estadounidense Edward Hopper se han dicho muchas cosas. No soy una experta, pero para mí, nadie como él ha sabido retratar la soledad y el silencio desde una perspectiva tan cinematográfica como fría.

Y quizá por eso, me parece tan acertada la elección de una de sus obras para ilustrar la portada de la novela del verano La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker.

Hubo un tiempo en el que los buenos libros se convertían en excelentes películas. El cine empleaba un lenguaje propio que en la mayor parte de los casos intentaba no traicionar el espíritu del libro. Recientemente, son las series de televisión las que han ganado cada vez más terreno al cine. Episodios tan cortos como capítulos, un ritmo mucho más trepidante en pocos minutos y series con argumentos a veces muy intensos y breves.Otras con hilos argumentales muy largos pero sin dejar caer esa sensación de "no hay mañana" de vida aprovechada al límite.

Y este libro ha hecho todo esto. Ha empleado el lenguaje visual de una serie televisiva de las de hoy, ha embutido en capítulos descendentes toda una trama aparentemente compleja que se relata una y otra vez desde el principio al final desde la voz de distintos personajes que van aportando pequeñas pinceladas y que al final, sólo al final, ofrecen una visión de conjunto completa.

Esta serie de círculos y círculos sin fin que se completan, se solapan y se entrecruzan en diferentes momentos del tiempo y mantienen al lector pegado al texto como al serie adicto expectante por conocer qué giro inesperado encontrará en el siguiente episodio. No se puede decir que esté mal llevado, hace falta cierta habilidad para lograr mantener al lector en el punto álgido durante tanto tiempo, sin embargo, algo más de 500 páginas quizá sean demasiadas para tanta voltereta y estar siempre en la cima al final resulta algo cansado.

No voy a ser yo la única que no lo recomiende. No cabe duda, es un buen libro para el verano, es interesante que el reflejo (las series o el cine) se hayan convertido en el objeto al que mira la literatura y no al revés como siempre. Beber de Psicosis o de series como The Killing y hacerlo bien, tiene su mérito, qué duda cabe. Pero también demuestra buen oficio el escritor que sabe dónde hay que poner el punto final.

Nos seguimos leyendo.